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LA OTRA MIRADA

El acto de mirar conlleva una premisa básica: la existencia de un sujeto y un objeto, un observador y un observado – o, mejor dicho, observada. Y es que las mujeres hemos tenido que lidiar con ser representadas a través de la mirada y los deseos del hombre. Y aunque tras décadas de llamadas a la revolución y al cambio para convertirnos en sujetos que miran y actúan, aún siento que queda camino por recorrer, que todavía somos observadas de una forma que nos quiere volver a reducir a objetos. Así que, desde aquí, quiero aportar mi propia experiencia de cómo miro y cómo soy mirada, para reivindicar que nuestra perspectiva importa, y que la forma en la que nos miramos entre nosotras nos puede unir y fortalecer aún más.

En la calle. Camino entre las calles y es frecuente el cruce con otras personas, y con ello, nuestras miradas. A veces duran un instante, pero hay otras en las que no se les ve el fin. Con estas últimas me refiero a miradas incómodas que recibo por parte de hombres, normalmente mayores que yo, acompañadas de una sonrisa que produce escalofríos. Ante eso, mi mirada se tiñe de miedo, frustración y tensión. No sé hasta cuándo seguiré recibiéndolas, pero lo que sí sé, es que yo quiero ser sujeto de otra mirada, una que sea cálida y segura, una que trasmita a otras en mi situación que las entiendo y que no están solas para escapar de esa mirada depredadora.

Frente al espejo. Hay veces en las que miro mi cuerpo e inconscientemente pienso en otros cuerpos femeninos mostrados en las redes sociales o en anuncios de televisión. Veo que las imágenes de esos cuerpos no encajan perfectamente con el mío, y comprendo que eso está bien, que cada cuerpo es único. Pero entonces me pregunto, si cada cuerpo es diferente, por qué el que ocupa gran parte del ojo público está formado por unos cánones de belleza irreales e inasequibles. Si la industria capitalista y patriarcal nos mira como objetos a los que moldear a su beneficio, yo quiero mirar a mi cuerpo sin juzgarlo y entendiendo que está sujeto al cambio.

A otras mujeres. Creo que el compararnos entre nosotras es algo que nos enseñan desde bastante jóvenes. Y con eso, no solo nos crean inseguridades, sino que también la idea de que es necesario competir entre nosotras. Resulta un constante esfuerzo el rechazar cualquier forma de comparación o prejuicio que viene a la cabeza al cruzarnos con alguna de nosotras. Pero es algo que, tras un tiempo, deja de ser un esfuerzo como tal, y es cuando te has deconstruido de esos pensamientos machistas, y has adoptado una mirada llena de sororidad. Una vez entrenas tu mirada para quitar los filtros que nos enfrentan, te das cuenta de que son muchos más los vínculos que nos unen.

Quiero no tener que soportar más miradas que nos hagan sentir en peligro, inseguras, o divididas. Quiero que mi mirada refleje empatía, amor, y vínculo. Y quiero que nos miremos, nos miremos mucho, porque eso no solo abrirá nuestros horizontes, sino que también – y es a lo que aspiro – nos llevará a ser dueñas de nuestra propia proyección al mundo.

Post Author: Isabel María Osuna Montilla

Bachelor in English Studies. Master in English Studies, Multilingual and Intercultural Communication. Currently pursuing a Master in English Literature and Cultures at the University of Tübingen, Germany. Interested in theatre as both, actress and observer, and in feminist literature.

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